¡Caballeros!, ¡Bohemios!, ¡Poetas!, ¡Músicos y artistas en general!, sean bienvenidos a este lugar lleno de placeres, excesos y aromas de submundos. Cuando la noche duerme, nosotros estamos despertando del sueño eterno del día; nuestras cabareteras hacen realidad sus fantasías llenas de colores rojizos y dorados, con danzas místicas, trajes seductores y caminatas de fieras celosas.
Cuando entran aquí, se transportan a una realidad mágica y diversa: gente de sombreros altos, abrigos oscuros, voces graves y agudas que recitan escritos sobre utopías oscuras de hombres lobo y princesas sin castillos.
La música envuelve el ambiente, mientras se pueden oler humederas dulces, amargas, y en la barra solicitas sustancias hipnotizantes que en casos llegan a curdas perpetuas.
Los rayos del sol comienzan a invadir el recinto, nos volvemos a convertir en uno de los tantos rostros monótonos de una ciudad que simula lumbre; en silencio cada persona se va satisfecho de placeres, esperando que la noche caiga una vez más para volver al submundo de las luces...
Por Constanza A. Bunbury.
Holaa niñaa!!!
ResponderBorrarse ve interesante el lugar mish, jjaj, refleja las "apariencias de los bohemios", y el lugar también..., como siempre, un buen escrito niña. Buena onda mi estimada jajajaja
Bueno koni, una vez más mil disculpas!!!
=)
Esos lugares de remolienda y olvido me ponen triste; todo es culpacde su inmensa, inaccesible, chinesa pared de gestos.
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